Fundación de Becas Bill de la Fuente promueve comunidades fuertes y educadas

Descubran el poder de 36 dólares y el trabajo duro de estudiantes y comerciantes líderes

Por Melanie Slone

Bill de la Fuente se ha caracterizado como ex campesino, alguna vez joven fiestero y hombre de negocios exitoso, pero, sobre todo, como defensor comunitario. Hoy, fomenta el éxito mediante la Fundación de Becas Bill de la Fuente.

“Estos fondos vienen de la tiendita, del jardinero, del mecánico”, dice a los estudiantes becados. “Ellos viven en el miso pueblo que ustedes…toda la gente de la comunidad, cree en ustedes”. 

La Fundación de Becas Bill de la Fuente se sostiene principalmente de patrocinadores de negocios pequeños locales y con dueños latinos. Cada año entrega siete becas de mil dólares a estudiantes del programa Advancement Via Individual Determination (AVID), y tres becas a estudiantes el Programa de Educación Migrante.

Impacto positivo

Criado en el área de la Bahía de San Francisco, Bill vive en el Norte del Condado de San Diego desde hace más de 30 años.

En 1999, unió los negocios locales en Comerciantes Latinos Asociados, una organización que se involucró mucho en la comunidad y el gobierno local.

Bill, quien apuesta por la autosuficiencia, empezó a organizarse con la comunidad latina cuando sentía que hubo mucho sentimiento antiinmigrante. “Mi respuesta era contrarrestar eso al mostrar algo positivo que podíamos hacer”.

Indignado por un artículo en el ‘North County Times’ que afirmaba que faltaban colectas de sangre “porque todos los inmigrantes ocupaban toda la sangre…”, Bill organizó colectas muy concurridas de este vital líquido, el primer gran paso para mostrar cómo los latinos más bien contribuían de manera positiva a las comunidades, los negocios y el gobierno.

El trayecto de Bill de la Fuente

De joven, Bill trabajaba en un matadero en Escondido. Pero quería trabajar en algo que le apasionara. 

“Era muy fiestero; me encantaba la fiesta”, nos contó. Entonces, decidió poner una tienda de productos para fiestas, la cual dirigió durante 20 años. “Me salió el tiro por la culata”, dijo entre risas. “En vez de ir de fiesta en fiesta, tenía que ir a trabajar”.

Al llevar el negocio, tenía la oportunidad de enlazar con la ciudad y las escuelas, donde conoció a mucha gente y empezó a tener un impacto en la comunidad.

Participó en unos 13 comités a lo largo de los años, y casi siempre era el único latino. Cuando se le ofrecía ayuda, él agradecía, pero decía que no porque sabía que los latinos tenían la capacidad de lograr sus metas por sí mismos.

Como el director de la CLA, Bill iba a las escuelas a hablar con los estudiantes, y fue ahí donde se enteró de las clases AVID para alumnos de bajos ingresos, en su mayoría latinos. “Me impresionaban los alumnos”, dijo.  

Un día en una reunión de la CLA en un restaurante mexicano local, se pagó la cuenta, pero sobraban unos 36 dólares. Bill dijo, “eso va para un fondo, y cada vez que nos reunimos, todo ese dinero, el 100 %, va a ir para becas”.

Cuando le CLA cerró en 2016, a Bill lo alentaron a seguir con el actual programa de becas.

También trabaja con el Programa de Educación Migrante. “Antes, trabajaba en los campos. Supe lo que era esa vida y se me quedó grabado”.

Las becas van para estudiantes de Escondido, Vista, San Marcos, Oceanside, Fallbrook y los alrededores. “De aquí son nuestros estudiantes, de aquí son nuestros comerciantes. Vamos a enfocarnos aquí”, dijo.

“Mi padre llegó al tercer grado; mi mamá llegó al sexto grado. Y así es la historia de muchos jóvenes”, agregó.

Ahora, cree que las oportunidades en la educación van en aumento, gracias a STEM. “Los estudiantes ya no tienen límites”, dijo.

Forjar líderes

Bill de la Fuente ya ha moldeado los líderes de hoy. En programas de Vista High School hace 20 años, ayudaba al alumnado latino a crear un plan para sus estudios a futuro.

“La mayoría de sus padres eran de primera generación”, dijo, así que no podían ayudar a sus hijos con sus proyectos escolares. Junto con la clase de Educación Migrante, su grupo creó un curso.

Dijo que uno de los estudiantes fue el actual alcalde de Vista, Cipriano Vargas. “Llegué a Cipriano y le pregunté, ¿qué quieres hacer? Él respondió, quiero ser juez”. Bill nunca había conocido a un estudiante que quisiera ser juez y la experiencia lo marcó.

Cuando Vargas se graduó como miembro del Programa de Educación Migrante, se le eligió para recibir una beca. “Pedí a Migrant Ed, denme a alguien que tenga algo de potencial y mándenmelo…fue Cipriano el que mandaron, y él consiguió la beca y somos amigos desde entonces”, contó Bill.

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