Paternidad, familia y salud: Una carta de amor a los padres latinos

Por Beatriz Palmer, reportera comunitaria

El Día del Padre y el Mes de la Salud del Hombre nos invitan a reflexionar sobre el papel que desempeñan los padres—y las figuras paternas—en la formación de nuestras familias y comunidades. Para muchas familias latinas, la paternidad está ligada al sacrificio, la resiliencia, la cultura, la tradición y, en ocasiones, al trauma generacional.

Si bien mi propio padre no fue la figura paterna ideal y saludable, contribuyó profundamente a mi sentido de identidad cultural. Era un gran cocinero, panadero y mecánico, y uno de los mejores bailarines de cumbia y merengue. Algunos de mis recuerdos de infancia más entrañables giran en torno a las fiestas en familia: música a todo volumen, risas, anécdotas y niños corriendo por los patios. Sin embargo, muchos de esos recuerdos también estaban entrelazados con patrones de afrontamiento poco saludables que muchas familias latinas normalizaron a lo largo de generaciones.

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Hoy, muchos padres latinos trabajan activamente para reescribir esas narrativas. Cuatro hombres de mi familia encarnan la paternidad de una manera hermosa: mi esposo, con quien llevo casada 33 años; mi hermano menor, Esteban Jr.; mi cuñado, Paul; y mi hijo, John. Se esfuerzan para mantener a sus familias, pero se toman el tiempo necesario para estar emocionalmente presentes. Cocinan, limpian, ayudan con las tareas escolares y comparten las responsabilidades de crianza y de las labores domésticas. Están contribuyendo a desmantelar las ideas nocivas del machismo, las cuales enseñaron a generaciones de hombres latinos que su valor residía únicamente en la provisión económica, la fortaleza, el silencio emocional y el dominio. Modelan ahora un tipo de fortaleza cimentada en la colaboración, la ternura, la responsabilidad y la presencia.

Muchos hombres de nuestra comunidad han descrito la paternidad como una profunda responsabilidad de proveer, proteger y dar el ejemplo. Hablar abiertamente sobre sus emociones les ha resultado difícil, ya que, durante su crianza, rara vez se les mostró un modelo de vulnerabilidad. Algunos todavía están aprendiendo a ser padres, pues crecieron sin una figura paterna o sin que esta estuviera presente en sus vidas.

Sin embargo, el hilo conductor es innegable: aman profundamente a sus hijos y desean lo mejor para ellos. Ese tipo de amor merece autocuidado.

Junio es el Mes de la Salud del Hombre, un recordatorio de que los hombres latinos continúan enfrentando tasas desproporcionadas de hipertensión, diabetes, enfermedades cardíacas, enfermedades relacionadas con el estrés y retrasos en el acceso a la atención médica. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el 45.1% de los hombres hispanos de 20 años o más padecen presión arterial alta, uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. La Oficina de Salud de las Minorías del Departamento de Salud y Servicios Humanos informa que los adultos hispanos tienen un 30% más de probabilidades de ser diagnosticados con diabetes que los adultos blancos no hispanos.

La Sociedad Americana contra el Cáncer informa que el cáncer colorrectal sigue siendo una de las principales causas de muerte por cáncer entre los hombres latinos, mientras que el cáncer de próstata continúa siendo uno de los más diagnosticados. Sin embargo, muchos hombres posponen los exámenes de detección debido al miedo, el estigma, la falta de seguro o las barreras lingüísticas.

Uno de los mayores regalos que ofrecen los padres y las figuras paternas es su presencia continua, la cual logran con prácticas de autocuidado. Puede significar programar chequeos anuales, monitorear la presión arterial, ir al dentista, hablar abiertamente sobre el estrés, priorizar el descanso, buscar terapia o simplemente pedir ayuda cuando la vida se siente abrumadora.

Muchos temen faltar al trabajo, perder su salario y parecer débiles. Pero no tienen que cargar con todo. Las familias prosperan cuando se normalizan la comunicación, la colaboración, la vulnerabilidad y el cuidado colectivo. Los hijos se benefician cuando ven a los hombres expresar afecto, ternura y autocuidado sin vergüenza. En este Día del Padre, tal vez podamos normalizar las cartas de amor a los padres, acompañadas de suaves recordatorios.

En el Norte del Condado de San Diego, los centros de salud comunitarios aceptan Medi-Cal, Medicare y muchos otros planes de seguro médico. Algunos pueden ofrecer escalas de tarifas ajustables según los ingresos y opciones de pago, servicios en español y atención culturalmente afirmativa, independientemente del estatus migratorio.

Haz la cita, hazte el chequeo, cuida tu corazón, habla sobre tu estrés y pide ayuda si la necesitas. Porque el mayor regalo que los padres pueden darnos es su presencia continua en nuestras vidas.

Clínicas locales

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