
Por Gordon Chávez, reportero financiero
El dinero afecta más que nuestras cuentas bancarias; puede afectar nuestra salud mental, nuestras relaciones e incluso nuestra autoestima.
Un desafío común es lo que algunos expertos llaman una “mentalidad de escasez”. Sucede cuando nos enfocamos tanto en no tener suficiente que cada decisión financiera genera estrés y ansiedad. Algunas personas se obsesionan con cada centavo, evitan gastos necesarios o sienten culpa al invertir en sí mismas, ya sea en educación, atención médica o desarrollo profesional.
Mi esposa y yo vivimos esta experiencia cuando recién nos casamos. Mientras organizábamos nuestras finanzas, nos preocupábamos por casi cada gasto. No siempre estábamos de acuerdo sobre el dinero y nos tomó años lograrlo. Parte de nuestro estrés no era causado por los números en sí, sino por el miedo y la incertidumbre.
Mi amigo y mentor, Karlo Salgado, CEO de Innergy Financial, dice, “He estado sin dinero, pero nunca he sido pobre. Estar sin dinero es temporal; ser pobre es un estado mental.” Aunque las dificultades financieras son reales, nuestra mentalidad puede influir en cómo respondemos a ellas y en si vemos posibilidades u obstáculos.
Según la Asociación Americana de Psicología (APA), las finanzas siguen siendo una de las principales fuentes de estrés. Las investigaciones muestran que el estrés financiero puede afectar el sueño, las relaciones, la salud y el bienestar emocional.
El coach financiero Christopher Parks cree que la solución comienza con crear estructura. Explica: “Permitir que el dinero te cause estrés es permitir que tus finanzas te controlen. Crea o encuentra un sistema financiero que funcione para ti, y tus niveles de estrés financiero deberían disminuir.”
Si te sientes ansioso por el dinero, enfócate en lo que sí puedes controlar:
- Crea un plan sencillo de gastos.
- Construye un fondo de emergencia con el tiempo.
- Mantén conversaciones regulares sobre finanzas con tu cónyuge o pareja.
- Recuerda que el progreso es más importante que la perfección.
El dinero es simplemente una herramienta, no una medida de tu valor como persona. En muchos sentidos, es todo lo contrario. Tu carácter, conocimientos, relaciones y servicio a los demás pueden influir directamente en tu futuro financiero.




