Obtengan y utilicen su cobertura para mantenerse saludable mientras celebran sus tradiciones

Por Beatriz Palmer
Noviembre es una época para votar, para inscribirse en Covered California y para reunirse alrededor de la mesa a celebrar en comunidad y con gratitud. Para muchas familias, también implica posibles cambios en el seguro médico y en sus costos. Por eso, noviembre es mucho más que el inicio de la temporada festiva: es una oportunidad para prepararse y reflexionar sobre cómo nos cuidamos unos a otros, ya que el amor por nuestras familias y nuestra comunidad debe comenzar por el amor propio y el cuidado de nuestra propia salud.
El 1 de noviembre, Covered California abre el periodo de inscripción para el año 2027. Si adquiere un seguro a través de este mercado estatal o necesita cobertura por primera vez, este es el momento ideal para hacer preguntas y comparar opciones.
Covered California ayuda a los residentes de California que cumplen con los requisitos a comparar planes de salud y opciones de asistencia financiera. Este sistema es distinto a Medi-Cal—el programa público de cobertura médica de California—y a Medicare, el programa federal destinado principalmente a adultos mayores y a algunas personas con discapacidad. Al realizar una solicitud en Covered California, también es posible determinar si una persona califica para Medi-Cal, entre otros beneficios. Cada programa cuenta con sus propias reglas de inscripción.
En 2026, más de 1.9 millones de californianos eligieron o renovaron su cobertura a través de Covered California. Sin embargo, las nuevas inscripciones entre la población latina disminuyeron un 39% en comparación con el año anterior. Ante el aumento de los costos que enfrentan las familias, debemos preguntarnos: ¿quiénes están obteniendo cobertura?, ¿quiénes se están quedando atrás? y ¿qué podemos hacer para cerrar esa brecha? Para 2027, las primas y la asistencia financiera podrían variar, pero nuestra necesidad de cuidar nuestra salud permanece intacta. Incluso si ya cuenta con un plan, revise su aviso de renovación; no asuma que sus costos o su cobertura se mantendrán iguales. ¡No permita que su cobertura caduque! Revise su correspondencia y, si necesita ayuda, no dude en pedirla. Los centros de salud locales—como TrueCare, Vista Community Clinic (VCC) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos del condado—están preparados para brindarle apoyo. Como dicen nuestros abuelos: “El que no habla, Dios no lo oye”.
En 2025, los centros de salud calificados a nivel federal (FQHC, por sus siglas en inglés) de California atendieron a aproximadamente 5.9 millones de pacientes; entre aquellos cuya etnia se conocía, alrededor del 64 % eran latinos. Los FQHC atienden a personas con o sin seguro médico, conectando a los pacientes con servicios de atención preventiva y recursos comunitarios. Para muchas familias, contar con alguien que pueda explicar un formulario en español o ayudar a programar una cita marca la diferencia entre recibir atención médica o quedarse sin ella. Algunos centros también ofrecen transporte gratuito hacia y desde la cita, así como medicamentos a precios asequibles.
Cómo utilizar los beneficios de su seguro

Obtener una tarjeta de seguro es solo el comienzo. ¿Qué sucede una vez que comienza la cobertura? ¿Sabe el paciente cómo encontrar un médico, solicitar un intérprete o programar una prueba de detección? Muchos planes cubren la atención preventiva, como chequeos médicos, mamografías, pruebas de Papanicolaou y exámenes de detección de cáncer colorrectal; a menudo, sin costos adicionales, siempre que se cumplan los requisitos de elegibilidad y de la red de proveedores. Algunos planes ofrecen recompensas por realizarse ciertas pruebas de detección. Los detalles varían, por lo que conocer sus beneficios es tan importante como tenerlos.
Considere el transporte, un beneficio que algunas personas ni siquiera saben que tienen. Los planes de atención administrada de Medi-Cal, incluido Blue Shield of California Promise Health Plan en el condado de San Diego, ofrecen traslados a citas médicas cubiertas para los miembros que cumplen con los requisitos. Algunos planes también brindan gestión de la atención, servicios de salud conductual (es decir, terapia) y apoyo adicional para necesidades sociales específicas relacionadas con la salud. Sin embargo, un servicio de transporte no es de mucha ayuda si una persona mayor no sabe a quién llamar, no puede manejar un menú telefónico automatizado o no puede utilizar fácilmente un portal en línea. El idioma, la tecnología, el tiempo y el transporte pueden convertirse en barreras simultáneas.
Estas circunstancias interrelacionadas son lo que, en salud pública, se denomina “determinantes sociales de la salud”: las condiciones en las que nacemos, crecemos, trabajamos, vivimos y envejecemos. Una persona puede tener un seguro, pero aun así enfrentar dificultades para comprar alimentos nutritivos, tomarse tiempo libre en el trabajo o llegar a una clínica. Las organizaciones de salud hablan cada vez más de un enfoque integral de la persona, ya que la presión arterial, la diabetes, el bienestar emocional, los ingresos y las conexiones sociales no existen en compartimentos separados de nuestras vidas. El acceso a la atención médica requiere algo más que una simple cobertura; requiere una atención que las personas realmente puedan utilizar.
Las personas mayores y sus necesidades de salud

Nuestras personas de la tercera edad—muchos de nuestro tíos, tías, abuelas y abuelos—pasaron años anteponiendo las necesidades de los demás a las propias. En esta etapa de su vida, algunos enfrentan ingresos fijos, movilidad limitada, cambios en sus necesidades de salud o la pérdida de seres queridos. El aislamiento y la depresión pueden afectar su bienestar; sin embargo, buscar apoyo para la salud emocional o mental puede resultar extraño para quienes fueron criados con la idea de mantener los problemas personales dentro de la familia. La atención integral debe contemplar la salud emocional, la dignidad y el sentido de pertenencia, no limitarse únicamente a la prescripción de medicamentos.
Luego llegan las festividades. Las recetas de nuestros mayores llenan la cocina con sus aromas: tamales preparados alrededor de la mesa, champurrado humeante, pozole, menudo, un aromático ponche y pan dulce para compartir con quienes nos visitan. Estos alimentos no son solo comida en un plato; son historias familiares. Llevan consigo las huellas y los relatos de quienes nos enseñaron a cocinar, las conversaciones que surgen al reunirnos y ese sentimiento de hogar que trasciende generaciones y fronteras. Nuestros mayores han mantenido vivas estas tradiciones, expresando su amor a través del lenguaje de la comida.
Para alguien que vive con diabetes o presión arterial alta, la recomendación de cambiar sus hábitos alimenticios puede sentirse como si le pidieran dejar atrás una parte de esa historia. Pero cuidar nuestra salud no significa renunciar a nuestra cultura. Podemos, por ejemplo, usar un poco menos de azúcar en el champurrado, reducir la sal en una receta tradicional, añadir vegetales junto a los tamales o disfrutar de una porción más pequeña de nuestra capirotada favorita. Podemos consultar con nuestro equipo médico sobre cómo adaptar las recetas a nuestras necesidades de salud específicas. El objetivo no es vigilar lo que cada persona tiene en su plato, sino preservar nuestras tradiciones en la mesa, integrando al mismo tiempo hábitos que nos ayuden a mantenernos bien.
Cultura y salud
Muchos de nosotros hemos escuchado la frase “Tú eres la medicina”, a menudo asociada con la curandera mazateca María Sabina. Nuestros maestros también nos recuerdan: “La comida cura y la cultura cura”. En estas palabras percibo el sustento de la memoria, la identidad y la comunidad. Nuestros remedios caseros, hierbitas, rezos, sobadas y la sabiduría heredada merecen ser objeto de conversaciones respetuosas con los profesionales de la salud, junto con tratamientos basados en evidencia científica y una atención cuidadosa a posibles interacciones. La cultura nos brinda sentido de pertenencia y cuidado; la orientación médica nos ayuda a tomar decisiones informadas. No tienen por qué competir entre sí. Las prácticas ancestrales y la medicina occidental pueden coexistir, complementadas por chequeos médicos regulares.
Quizás este año podamos iniciar una nueva tradición durante las festividades: conversar sobre la prevención con la misma ternura con la que compartimos un plato especial. Pregunte a una persona mayor si ya ha programado su próxima cita médica, si necesita ayuda para revisar sus medicamentos o si le gustaría que alguien le acompañe a una consulta. Comparta información sobre transporte, pruebas de detección y servicios de asesoramiento. Y, sobre todo, escuche. No debemos asumir que, si alguien falta a una cita, es porque no le importa su salud. A veces, lo que esa persona necesita es una explicación más clara, ayuda con el transporte, opciones más asequibles o simplemente alguien que se siente a su lado mientras realiza una llamada.
Este noviembre, si reúne los requisitos, ejerza su derecho al voto y utilice su voz para mantenerse informado sobre las decisiones que moldean nuestras comunidades. Si obtiene su seguro médico a través de Covered California, inscríbase o revise y renueve su cobertura. El periodo de inscripción abierta abarca del 1 de noviembre de 2026 al 31 de enero de 2027; inscríbase antes del 31 de diciembre para que su cobertura comience el 1 de enero. Si cuenta con Medicare, revise su plan durante el periodo de inscripción, que va del 15 de octubre al 7 de diciembre. Las solicitudes para Medi-Cal se aceptan durante todo el año. Covered California ofrece asistencia gratuita para la inscripción en varios idiomas, ya sea en línea, por teléfono o de forma presencial.
Y una vez que tenga cobertura, ¡úsela! Programe sus citas. Pregunte qué cuidados preventivos se recomiendan para usted y qué servicios incluye su plan. Invite a las personas mayores de su entorno a participar en estas conversaciones, siempre sin emitir juicios. Podemos honrar las recetas, la sabiduría y las formas de vida que nos han sido transmitidas, al mismo tiempo que elegimos caminos más saludables para las generaciones venideras. Amar nuestros orígenes y amar nuestro futuro no son actos separados.
Porque cuidar de nuestra salud y poner en práctica la prevención también es amor.




