Por Melanie Slone
“Él iba todos los días a un local de hamburguesas y no sabía leer el menú porque solo hablaba español… Pedía lo mismo—papas fritas—todos los días, porque no sabía cómo pedir ninguna otra cosa”, cuenta Kimberly Joanne Aguirre (Kimy) sobre su padre, un inmigrante de El Salvador que llegó a Estados Unidos a los 18 años.
Hoy, él es un emprendedor millonario. “Alguien con recursos tan limitados fue capaz de construir lo que él construyó”, dice Kimy. “Mi espíritu emprendedor lo heredé de mi papá”.
Kimy, fundadora y directora ejecutiva de Doatnut, afirma que su padre es su inspiración. “Siempre pienso que todo es posible. Cuando sueño a lo grande, realmente me lo creo”.
Donas saludables

A Kimy le encanta cocinar para su familia—incluyendo a sus cinco hijos—, y comer de forma saludable forma parte de su plan. “Soy hispana; somos uno de los grupos que más azúcar consume, señala Kimy. “Celebramos en torno al azúcar, pero también tenemos altas tasas de diabetes”.
Durante la pandemia de COVID-19, sus padres enfermaron gravemente. “Mis padres terminaron hospitalizados. Tuvieron complicaciones derivadas del COVID y padecían problemas de salud preexistentes, como la diabetes”. Ella se puso a buscarles recetas saludables, entre las que se incluían sus donas especiales, elaboradas con avena, camote y fruta del monje; no provocaban picos de azúcar en la sangre.
Kimy se dio cuenta de que no quería enfrentarse a problemas de salud similares en el futuro. “Quería bajar de peso—dice, “pero soy muy golosa, lo cual supone un gran problema cuando intentas adelgazar”.
Sus donas especiales—endulzadas con fruta del monje, que no aporta calorías—le ayudaron a calmar sus antojos de azúcar, ofreciendo al mismo tiempo un producto rico en nutrientes. Además, no contienen lácteos ni gluten. Dado que están hechas a base de avena (“oats” en inglés), decidió llamarlas “Doatnuts”.
Comenzó a perder peso. “Iba al gimnasio y la gente empezó a notar que estaba bajando de peso”, relata. Les habló de sus Doatnuts y, poco después, ya los vendía a sus amigos y a otros gimnasios. Su travesía para perder peso—“Kimy Gets Skinny”—se convirtió en el nombre de su LLC, y así nació la marca Doatnut.
La plataforma de Shark Tank

Doatnut es un negocio autofinanciado con comienzos humildes. “Empecé a hornear durante la pandemia de COVID y vendía yendo de un gimnasio a otro”, cuenta Kimy.
Para crecer, necesitaba una plataforma que le diera voz. La oportunidad surgió cuando fue seleccionada para participar en la 16ª temporada del programa de televisión “Shark Tank”, donde presentó su idea ante los inversores. “Simplemente creí que podía lograrlo, así que me lancé… Vi a mi padre hacer cosas que parecían imposibles, por lo que siempre he sentido que yo también podía hacer cosas imposibles; y aquí estamos”.
Tras su aparición en “Shark Tank” en noviembre de 2024, su tienda Doatnut en Oceanside experimentó un auge repentino de la noche a la mañana. Además, el comercio electrónico del negocio se disparó. “En cuestión de minutos, recibimos 7 mil pedidos”.
De repente, no daban abasto para satisfacer la demanda. Recibían pedidos de lugares tan lejanos como Minnesota y Florida. Al mismo tiempo, la visibilidad impulsó tanto las ventas que pudieron reinvertir los beneficios en el propio negocio.
Kimy asumió la situación como un nuevo desafío que debía superar. “Me ha exigido superarme en aspectos que nunca imaginé que tendría que afrontar”, comenta; por ejemplo, tener que contactar con empresas chinas para conseguir más cajas de envío. “Ha sido muy gratificante saber que somos capaces de lograrlo”, afirma. “Somos capaces de producir en masa una gran cantidad de Doatnuts en el espacio limitado que tenemos. Ha sido toda una aventura”.
Un equipo respaldado por la comunidad

El esposo de Kimy, Mario Francisco Aguirre Jr.—quien posee un MBA—, conforma la otra mitad del equipo, como director financiero. “Yo genero los ingresos y él se encarga de gestionarlos y administrarlos”, explica Kimy.
Mario relata cómo recurrieron a la comunidad y a sus amigos en busca de apoyo. “Nunca habíamos gestionado un negocio de esta manera, al menos no con este nivel de compromiso, por lo que tuvimos que aprender muchísimo”, comenta. “Asumimos el riesgo de alquilar el local y yo pedí mucha ayuda a personas que pudieran brindarnos su apoyo”.
Él comenta que la Cámara de Comercio de Oceanside ofrece ayuda a las pequeñas empresas, al igual que el Comité de Negocios Latinos. “Hemos ido aprendiendo sobre la marcha dónde conseguir más productos—de forma más rápida y económica—para así pasar esos ahorros a los consumidores, dice Mario. “Ha sido a base de prueba y error”.
Señala que solía tener sobrepeso y que Doatnut le ha brindado una opción más saludable. “Ha cambiado la dinámica de toda nuestra familia”.
Mario anima a otros a buscar ayuda si desean emprender un pequeño negocio. “Hay muchísimos lugares, organizaciones y personas dentro de tu comunidad que están ahí para brindarte su apoyo”.
Afirma que, en ocasiones, las familias latinas no tienen muchas esperanzas de poder iniciar un negocio; por ello, él desea que la gente supere esa tendencia y colabore con los demás. “Creo que, si te alías con personas que realmente están ahí para apoyarte, puedes alcanzar el éxito”.
Los soñadores y los hacedores forman los mejores equipos, afirma Mario. “Esto solo puede lograrse a través de una visión compartida”. Si tienes una visión, dice él, “ve tras ella, y todas esas cosas que se interponen en tu camino dejarán de existir”.
La pareja contaba con amigos del vecindario y de la iglesia que poseían las habilidades necesarias para ayudarlos, tales como pintores, trabajadores del sector alimentario e incluso arquitectos. “Las personas que conoces son tus mayores recursos”, dice Kimy.
La Cámara de Comercio de Oceanside dispone de una lista de verificación que sigue para asistir a los propietarios de pequeñas empresas, la cual incluye pautas para la ceremonia de corte de cinta inaugural. “Me publicaron en una revista local de la Cámara, lo cual me generó ventas”, comenta Kimy. También ha forjado relaciones sólidas dentro de la organización. Su consejo para los demás es: “aprovechen todos esos pequeños encuentros informales para tomar café que organiza la ciudad”.
Emprendimiento latino

Kimy posee un fuerte espíritu emprendedor. Como latina, afirma: “Siento que tengo que esforzarme el doble para demostrar mi valía”. Ella cree firmemente en su comunidad. “Somos gente trabajadora. Cuando conozco a otros colegas latinos propietarios de negocios, percibo esa misma sensación”, añade. “Deseamos sinceramente apoyarnos mutuamente y vernos triunfar”.
Kimy considera que los latinos poseen una de las éticas de trabajo más sólidas. “Tenemos ese impulso y esa pasión… Lo he visto en mi propio padre, quien es mi mayor ejemplo. Lo veo en otros emprendedores latinos. Cuando veo a alguien que está intentando dar sus primeros pasos, me convierto en su mayor animadora”.
Mario, cuyo padre es ecuatoriano y su madre mexicana, añade: “Creo que debe haber más personas como nosotros representando a la comunidad empresarial”. Él señala que, si bien es posible que los padres latinos no deseen ver a sus hijos pasar por las mismas dificultades que ellos vivieron, es fundamental asumir riesgos. “Esa lucha fue lo que los llevó hasta donde están, lo que me trajo a mí hasta aquí, y lo que llevará a la próxima generación hasta su destino. Tengo la responsabilidad de mantener el mismo nivel de impulso que mis padres tuvieron para sí mismos, pero dentro del mundo en el que yo vivo hoy. Les demuestro a mis hijos que ellos también pueden lograrlo, sea cual sea el sueño que tengan”.
Consigan sus Doatnuts
Los Doatnuts son pasteles con forma de rosquilla. La avena se muele hasta convertirse en harina en el propio local, y se le añaden camote, claras de huevo y fruta del monje.
Los sabores varían de una semana a otra, y hay seis variedades fijas. “Es, básicamente, un superalimento disfrazado de dona”, dice Kimy, “y tiene la consistencia de un bizcocho con betún”.
2530 Vista Way, F, Oceanside
Fire Mountain Center
(760) 231-1319




