Más allá de la matrícula: voces estudiantiles y el acto de servicio en la educación superior

Por Beatriz Palmer

El norte del condado de San Diego alberga una poderosa tríada de instituciones de educación superior: Cal State San Marcos, Palomar College y MiraCosta College. En conjunto, matriculan a más estudiantes que 10 estados del país; los latinos representan aproximadamente el 52 %, el 52 % y el 43 % de sus respectivas poblaciones. Las tres instituciones cuentan con la designación federal de Instituciones al Servicio de los Hispanos (HSI), lo que conlleva la responsabilidad de avanzar hacia lo que la Dra. Gina García—experta en el tema de las HSI—denomina “el acto de servicio” (servingness): crear instituciones que afirmen la cultura y preparen a los estudiantes para triunfar académicamente y más allá del aula.

Tiani Kayleen Palmer y Kayla Cazares encarnan esta responsabilidad. Provienen de familias inmigrantes y sus padres sirvieron en las fuerzas armadas. Aunque técnicamente no figuran como estudiantes de primera generación, sus padres retomaron los estudios universitarios en la edad adulta mientras criaban a sus familias y ambas tuvieron que tomar decisiones educativas de manera muy similar a como lo hacen los estudiantes de primera generación.

Tiani Palmer en la primaria. Photo: Cortesía Tiani Palmer

Tiani recuerda haber escuchado cómo su abuela trabajaba en los campos y limpiaba oficinas mientras criaba a hijos y nietos. “Me decía que estudiara para no tener que realizar trabajos físicamente exigentes y mal remunerados como ella”, compartió Tiani.

Tras graduarse de la Vista High School, Tiani asistió a un community college, donde los consejeros la ayudaron a ganar confianza y creer que tenía un lugar en la educación superior. Un mentor la animó a visitar UC Berkeley, el campus donde obtendría una licenciatura en Sociología. Tiene una maestría en Consejería Escolar, con la credencial de Servicios de Personal Estudiantil, por SDSU. Recién fue contratada como consejera escolar en el Distrito Escolar Unificado de Oceanside.

Desde el kínder hasta la high school, Tiani no recuerda haber tenido ningún maestro latino ni haber visto su identidad negra y latina reflejada en el aula. “Necesitaba verme a mí misma y a mi familia representadas en las historias y narrativas que estudiaba”, comentó. “No fue hasta la universidad cuando sentí curiosidad por aprender y me apasioné por el aprendizaje”.

Por su parte, Kayla obtuvo su licenciatura en Salud Pública en la SDSU y actualmente cursa una maestría en la misma disciplina en la UC San Diego. Desea convertirse en médica para abordar las disparidades en salud y trabajar directamente con los pacientes.

Al recordar la escasa representación latina entre sus docentes, Kayla decidió convertirse en mentora de otros estudiantes, ayudándolos a desenvolverse en el entorno universitario. “Quería ser la persona que a mí me habría gustado tener”, compartió.

Kayla Cazares. Photo: Courtesy Kayla Cazares

Como futura médica, espera ayudar a pacientes y familias a comprender y acceder a la atención que necesitan, al tiempo que se convierte en un referente para estudiantes latinos más jóvenes, quienes podrán pensar: “Yo también puedo lograrlo”.

Estudiantes como estas dos navegan las solicitudes de ayuda financiera y la planificación de su carrera profesional mientras gestionan el pago de la matrícula, horas de formación no remuneradas, empleos y responsabilidades familiares.

Tiani cree que los estudiantes latinos desean formarse como maestros y consejeros escolares, pero “una certificación de consejería escolar puede exigir 900 horas de trabajo de campo, sin contar la preparación, los materiales y otras tareas no remuneradas”, señala. Para quienes tienen varios empleos o deben mantener a sus familias, este camino parecería inalcanzable.

Los centros de educación pueden fortalecer el vínculo entre la educación escolar y carreras profesionales mediante pasantías remuneradas, estipendios, becas y programas de aprendizaje basado en el servicio y la experiencia. Colaborar con escuelas, centros de salud y organizaciones comunitarias permite a los estudiantes aplicar los conocimientos adquiridos en clase mientras enriquecen su currículum, amplían su red de contactos profesionales y desarrollan capital social, sobre todo donde la brecha entre los estudiantes y los maestros certificados latinos sigue siendo alarmante.

Tiani y Kayla nos recuerdan que la representación es mucho más que ver a alguien que se parece a ti. Se trata de visualizar una posibilidad, recibir apoyo para perseguirla y regresar a tu comunidad para convertirte en esa misma posibilidad para otra persona. Así es como la educación superior se transforma en una vía hacia la movilidad económica y la transformación comunitaria.

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