Por Gordon Chávez, reportero financiero
Mis artículos suelen ayudar a las familias a tomar mejores decisiones financieras. Este mes, quiero enfocarme en nuestros adultos mayores, especialmente quienes viven con ingresos fijos.
Cuando mi madre se jubiló, la ayudé a administrar su presupuesto. Aprendí lo difícil que es cubrir los gastos cuando los ingresos no aumentan, pero ciertas necesidades cuestan más. Por motivos de salud, ella tampoco podía complementar sus ingresos con un trabajo de medio tiempo o actividades flexibles como Uber o Instacart.
Los gastos médicos merecen especial atención. Las primas de Medicare, los deducibles, los copagos y los medicamentos pueden afectar el presupuesto. Además, la cobertura y los costos pueden cambiar cada año.
Como lo explica Janetta Bouman, agente de Medicare de MedicareByJanetta.com: “Cada compañía de seguros tiene costos diferentes, y eso representa una gran preocupación económica para quienes viven con ingresos fijos”. Un profesional con experiencia puede ayudar a comparar planes y encontrar cobertura adecuada a las necesidades de salud y al presupuesto.
Afortunadamente, podemos tomar medidas para prepararnos:
- Revisar la cobertura cada año. Comparar primas, copagos, medicamentos y redes de médicos.
- Incluir la salud en el presupuesto. Contemplar gastos habituales y ahorrar algo para imprevistos.
- Explorar programas de ayuda. Los Programas de Ahorro de Medicare y Extra Help pueden reducir costos para quienes califican.
- Buscar orientación. La asesoría gratuita permite conocer mejor las opciones.
Nuestros padres y abuelos han contribuido durante años a nuestras familias y comunidades. Ayudarlos a planificar sus gastos médicos fortalece su independencia, dignidad y tranquilidad.
La educación financiera no consiste solo en acumular riqueza, sino también en proteger lo que tanto nos ha costado construir.




